Poema del fin del mundo. El último para el primero. Un poema para una mañana desangelada. Historias en ruinas. Vestigios de tiempos pasados. Este poema debe escribirse en post pretérito perfecto, y si resulta que eso se lo invento el autor, pues no importa, pero que a nadie se le olvide lo perfecto, porque en el fin de los tiempos, eso es todo lo que nos resta. Los momentos perfectos. Y tus ojos en llamas.
La lluvia oculta el llanto. Una cara llena de agua. Mientras más fuerte,
menos lágrimas se pueden distinguir, y a los ojos de cualquier hijo de vecino,
no eres más que un extraño haciendo muecas. Tu tristeza queda entre tú y el
cielo, y si eres de esos ingenuos, podrás decir que entre tú y dios, o entre
dios y tu. Tus poros sentirán lo tibio del dolor atravesando tu rostro. Pero
no sientan pena por mí, hace mucho que no tengo la dicha de llorar con lluvia.
Actualmente ni la lluvia es muy fuerte ni lo es mi pena...
En tu cuello empieza y termina todo. Un nuevo poema, que describe el
recorrido de la arteria carótida. Al llegar a tus hombros me doy cuenta que me
he desviado del tema, media vuelta y de regreso a tu cuello. Mi mano en tu
nuca, tocando una pequeña porción de tu cabello y tú ignorante a mi fetiche de
juventud. No soy vulgar ni insípido, simplemente apasionado y obsesionado. Tu
cuello que es lo único que puedo ver sin ser descubierto. Tu cuello, que
debería tener una canción, tres poemas, una obra y su propia serie de
televisión. Tu cuello que no es mío. Tu cuello de fantasía. Tu cuello en mi
frenesí de mañana de domingo. Tu cuello sin explorar, al que todos descuidan en
su camino al sur. Tu cuello que merece su propia religión, que desafía a la
realeza y propone guerras. Tu cuello que descompone historias. Y le sigo y no
me detendré jamás. Tu cuello que no es mío, apiádate de mí y muéstralo, aunque
sea para permitirme suspirar...
La inspiración es una cosa compleja. No está ahí, tangible, disponible.
No hay forma de encontrarla. Aparece en cualquier rincón y lo vuelve todo
mágico. Le puede chupar la vida a todo. O en caso contrario inyectarle de esa
misma vida a la situación más gris. Y el mundo se vuelve un condenado poema.
El, quien quiera que sea, es una visión, el paraíso, un futuro. Y el viento
habla o canta o montan un musical al estilo disney (marca registrada). Y los
ojos son joyas, y la muerte un alivio. Y la inspiración, como la vida misma,
es una perra... Que te cobrara cada letra del poema, del cuento y la anécdota.
Las mejores historias de amor involucran una muerte, te hubieras muerto
cuando pudiste, nos hubieras salvado de meses patéticos. Se hubiera vuelto
eterno nuestro amor.
No me vean así... A todos nos llega la inspiración, aunque sea de chingadaso...
FINE.
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