jueves, 20 de marzo de 2014

Poema ubicuo.

Tus labios me atrapan como decisión de febrero
Y supongo que entre tus garras se han perdido miles de guerras que nadie debió pelear.

¡Silencio Blanca Nieves!
Estoy hablando.
Que tu boca rebuscada no es rival
para mi pluma intransigente.

Cazador da lo mejor de ti
Que Yo prometo no quedarme atrás.

Me da miedo averiguar si es
Tu soberanía sobre el tiempo
O tu cruel pensar,
El que me trae vuelto loco,
Loco que vulgariza el verso,
Loco que ensombrece la luz,
Loco ruidoso,
Loco loco.

¡Dije que te callaras!

De mí no obtendrás un ritmo emancipador,
Ni un compañero pecador,
Ni un amoroso obsesionado,
Ni el resplandor de la madrugada.

No eres el coloso de rodas,
Ni Yo la gran muralla.
Pero de cerca eres imponente
Y absorto pienso en tu repentina caída.

Lee con atención hijo de Cronos:
Que no es cobardía esconderse detrás de versos,
Sólo no escuchar la respuesta inminente.

Yo no busco quien gobierne mi mundo,
Ni remodele mi casa,
Ni se siente junto a mí a ver las hojas caer
Y la vida pasar.

Pero te busco,

¿Por qué?.

Helo aquí:
Poema de primavera.
Ni un insulto,
Ni un halago,
Sino todo lo contrario.

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