Necesito un respiro… O un psiquiatra a domicilio, o unas
pastillas mágicas, o una máquina del tiempo, o un montón de disciplina y
voluntad. No estoy seguro cual llegue o cual funcione, pero de verdad necesito
un respiro.
Soy un disco rayado, y me da asco serlo, lo preferiría para
alguno de los tantos temas que me apasionan, pero últimamente todos ellos me
llevan al mismo punto, así que no me queda más que escribir, o teclear; me doy
cuenta que decir (o escribir) que escribo es raro, porque rara vez lo hago, mi
amor son las teclas de la computadora y el sonido que producen cuando escribo
una idea de corridito, clac clac clac.
Me harto, estoy harto y seguro que harto.
A veces me siento feliz, bajando a la sala, abriendo las
cortinas, puedo meter ropa a lavar, o echarme frente a la tele, salir un rato a
correr, o a caminar hasta que las piernas me palpitan de cansancio, buscar una
amiga y redescubrir el hilo negro… Eso es un día bueno.
O ser un día malo, sentado al pie de la cama, pensando en el
dolor del cuerpo, la espalda cansada, los ojos enrojecidos, la cabeza delirante,
y todo fluye (o deja de fluir) rápidamente, único consuelo, lo días malos son
cortos, que curioso ¿No? Pero no deja de ser cansado, y al final sólo quiero
quitarme la cabeza y ponerla en formol… O en cloroformo, esos momentos me hacen
pensar si en verdad los días buenos lo son, o únicamente es un estado de
histeria generalizada y engañosa, lo cual no puede ser, tendría que ser
mentira, no lo podría aceptar de otra forma.
Cambiar de pensamiento es más difícil de lo que aparenta,
empiezas en un punto trágico, y sigues, y sigues, y sigues, y mientras estas en
eso, una vocecita dice: cambia de canal, pero sigues, y sigues, y sigues, y entonces
cambias de canal, sí, sí, me faltan 66 fragmentos en final fantasy XIII-2, entregarle
la chamarra de abeja a la Wera, no compré el número 10 de batman, debo lavar el
auto, quiero unas papas con harto limón y salsa, no puedo comprar el iphone 5
ahora, tal vez para noviembre, mañana debo hacer una llamada en el trabajo y
agendar horarios, el jueves es Project runway, preparar la comida, quitar la
ropa blanca del tendedero, ¿Dónde está mi mejor amigo y el amor de mi vida? ¿Por
qué me siento tan solo y vacío? Tal vez si hubiera hecho esto, o esto, o esto y
esto, pero no hice eso, ni eso, ni eso, ni tampoco eso, y tal vez por eso mi
cabeza se siente como un infierno, y sigo sin respuestas. Cambiar de canal no
es fácil, y los días buenos son azarosos, lo cual no tendría que ser así,
tendría que estar relacionado con mi voluntad, con mis ganas, ¡sí! Ganas, tengo
muchas ganas, ganas de terribles actos, pero no, ni eso es cierto, esto se
vuelve un capítulo de lost o una escena de cine noir, el odio no es cierto, es
una cortina de humo, un artilugio chafa que usa mi cerebro para intentar tapar
los sentimientos, pero si están iluminados en neón, el humo no sirve de mucho.
Así es lectores, si es que queda alguno, este post ha estado
de hueva, el blogger está pensando y razonando, en un mundo mejor. Creo que las
respuestas de las misses universo no son tan tontas y banales, sólo son inocentes
ideas en un mundo cínico y sarcástico.
Padres con hijos enfermos, personas con graves problemas económicos,
hambruna, enfermedad y ruina, mi situación es un chiste, en realidad no es más
que un mal chiste, y podría reírme de ello (algún día ¿Por qué no?) y
concentrarme en aquello que de verdad importa, pero por el momento sigo al pie
de mi cama, sentado y pensando en lo que sigue.
Una sencilla formula nos dice que en 21 meses voy a estar
mejor, fue creada por mentes brillantes. Visto por el lado bueno, no son ni 2
años, no tendría por qué haber problema…
Hoy fue un día malo, mañana va a ser mejor, tiene que serlo…
Tiene…
FINE.
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